miércoles, 10 de diciembre de 2008

lo.efímero.


Los aviones de propulsión a chorro salvan rápidamentela distancia que separa Tokio de Copenhague,pero con más rapidez todavíame desplazo yo a un punto situado a diez centímetrosde mí mismo,deprisa, muy deprisa,en un abrir y cerrar de ojos,en sólo una diezmilésima de segundo,lo cual supone una velocidad media de setenta kilómetros a la hora,que me permite,si mis cálculos son correctos,estar en este instante aquí,después mucho más lejos,mañana en un lugar sito a casi mil millas,dentro de una semana en cualquier parte de la esfera terrestre,por alejada que os parezca ahora.Consciente de esa circunstancia,en muchas ocasiones emprendo largos viajes;pero apenas me desplazo unos milímetros hacia los destinos más remotos,la nostalgia me muerde las entrañas,y regreso a mi posición primera alegre y triste al mismo tiempo.

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